La prensa ecuatoriana y la guerra civil española. (2) "El Comercio"

Durante el primer año de la guerra civil española, el periódico liberal El Comercio, que fue fundado en 1906 por los hermanos César y Carlos Mantilla Jácome, apoyó abiertamente la política del dictador Federico Páez. Siguiendo la política de no tomar partido propiciada por el gobierno y compartiendo el anticomunismo cada vez más ardiente de Páez, mostró escaso interés por el conflicto durante sus primeros meses (mucho menos, por ejemplo, que el otro diario liberal de Quito, El Día).

Las noticias más destacadas sobre la guerra civil, durante los primeros meses del conflicto, se centraban en las atrocidades religiosas y la expropiación de propiedades perpetradas en el bando republicano. Así, por ejemplo, la portada del 17 de septiembre de 1936 tenía como titular "Dos sacerdotes crucificados por rojos, después de torturarles", y otra noticia hablaba de "356 haciendas confiscadas" por el Gobierno de Madrid. También se comentaba el asesinato de civiles en la zona republicana. El 20 de agosto, un texto anónimo en la página editorial lamentaba la muerte del novelista José María Carretero, conocido por su pseudónimo "El Caballero Audaz": "Ha sido lamentable que la revuelta fratricida le envolviese en su oleaje sangriento, y tan sangriento, que por radio se comunicó que había sido profanado su cadáver" (20 de agosto de 1936). Llama la atención, por otra parte, la publicación de un artículo del fascista francés Charles Maurras sobre "El Alcázar de Toledo" (2 de noviembre de 1936).

La actitud hacia la República, en los primeros meses de la guerra, oscilaba entre el horror ante las atrocidades y la habitual fascinación por las milicianas. Destaca, por ejemplo, el titular "Las amazonas madrileñas q' derrotaron a soldados" en la portada del 18 de agosto de 1936. Al pie de una foto de Madrid de varias mujeres armadas, entre las cuales sobresale un combativo puño cerrado, se lee: "Armándose en defensa de su Gobierno, estas damas madrileñas combatieron al lado de sus hermanos, novios, maridos y padres en contra de los soldados sublevados que dirigía el General Emilio Mola, y los obligaron a retirarse de los desfiladeros del Guadarrama, que dominan la entrada de Madrid".

Después de las noticias sobre los bombardeos de Madrid y la tardía información sobre la muerte de Federico García Lorca (el 11 de noviembre de 1936), se inicia un lento distanciamiento respecto a Franco. Se empieza a criticar no sólo el comunismo, sino también el fascismo: ambos serían responsables de la sangría de España. Característica de esta búsqueda de un equilibrio ideológico entre los dos bandos es una viñeta publicada el día 21 de octubre, bajo el título "La horrenda tragedia española". Se trata de un cráneo, que lleva las palabras "El teatro del terror" grabadas en la frente, con una cruz en el ojo derecho y un hombre arrodillado que se cubre el rostro con las manos en el izquierdo. La leyenda reza: "EL DOLOR Y LA PARCA: Pierdan las izquierdas, pierdan las derechas, nosotros siempre ganamos!!!!"

Esta toma de postura se concreta con un editorial del 20 de diciembre de 1936, "Ni fascismo ni bolchevismo", y con otro editorial, "Una actitud americana", de septiembre de 1937, que habla del fracaso de la propaganda comunista en América en contraste con el éxito relativo del fascismo en el continente, sobre todo entre los gobiernos: "El fascismo ha causado en América mayores destrozos que el comunismo; éste llegó a la chusma, cruelmente reprimida siempre que fue preciso, mientras el fascismo hizo a estas repúblicas proceder contra sus principios: negar la importancia de los tratados, convenir con la guerra de conquista, creer que la religión puede ser método de gobierno". Frente a ambas "actitudes", el diario apoya una reacción americana a favor de las ideas democráticas, ya que a fin de cuentas "estas repúblicas nacieron al influjo de las ideas democráticas: fueron las verdaderas hijas de la Revolución Francesa y ha sido en el culto de la libertad como han crecido y prosperado, constituyendo un módulo nuevo sobre el que se plasme el futuro humano (8 de septiembre de 1937).

El intento cada vez más marcado de ofrecer una visión equilibrada -entre el comunismo y el fascismo- de la guerra civil puede verse también en la publicación de artículos desde perspectivas radicalmente distintas. Así, por ejemplo, en el verano de 1938 conviven en las páginas de El Comercio textos del franquista Wenceslao Fernández Flórez y del antifascista estadounidense Waldo Frank. Por otra parte, aunque se muestran imágenes de Madrid bombardeado (16 de marzo de 1937), sigue habiendo imágenes de las atrocidades republicanas: la foto del cadáver de un soldado republicano en Teruel, supuestamente encadenado a la ametralladora por sus propios oficiales para que no huyera (19 de marzo de 1937).

Después del anuncio de la libertad irrestricta de la prensa en agosto de 1937 y la caída de Federico Páez poco después, el periódico se abre más a la participación de intelectuales. A finales de agosto empiezan a publicarse las sabrosas "Crónicas disparatadas" de "Max Lux" (seudónimo de Jaime Barrera Barrera), varios de los cuales tratan el tema de la guerra civil, y en septiembre de 1938 el padre de Jaime, Isaac J. Barrera, organiza la página "Literatura y Arte", que menciona la guerra civil en su breve columna sobre la revista valenciana Hora de España. Durante los últimos meses del conflicto, el escritor Augusto Arias, bajo el pseudónimo "Gracián", dedica varias de sus crónicas tituladas "Espejo de los días" sobre la larga y lenta derrota de la República, sobre la "incontenible granizada de la aviación fascista" que caía sobre Barcelona y sobre los enfrentamientos entre republicanos en Madrid, en marzo de 1939, que facilitaron la pronto entrada en la ciudad del ejército de Franco

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