Artistas en la Guerra Civil Española: David Alfaro Siqueiros

Máximo representante del muralismo mexicano junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros conjugó el arte con la batalla como medios para la lucha por la libertad del hombre. Con tan solo diecisiete años, entre 1914 y 1918, participó en la Revolución Mexicana y posteriormente, en 1923, fue uno de los fundadores del partido comunista mexicano. Siqueiros partió de Nueva York en 1937 rumbo a España; su intención era divulgar sus experiencias artísticas a través de conferencias y exposiciones, pero pronto se incorporó al Ejército Popular de la República persuadido por el poeta Rafael Alberti y su compañera María Teresa León. Una vez en Madrid, en una carta fechada el 17 de febrero de 1937 y dirigida a Angélica Arenal, su futura mujer, expresa su intensa emoción al poder participar en la contienda española y su más entusiasta certitud de victoria.

Ya estoy en España y no he llegado tarde. Apenas se inicia la lucha verdadera. Todo el invierno será de guerra dura, y cuando llegue la primavera la pelea deberá tomar proporciones muy superiores a todo lo que ha habido hasta ahora. Yo vine a trabajar en el arte de propaganda, pero el aspecto físico de la lucha es tan terminante que me fue imposible eludir el ingreso a las filas del nuevo régimen […]
Tengo una alegría inmensa de saber que puedo ser útil en esta inmensa lucha por la libertad de todos los pueblos del mundo […]
Esto es maravilloso como hecho histórico, como espectáculo y como problema. Ya cerca, se ve la lucha como cosa humana sin el lirismo que le damos desde lejos. Al principio, la enorme cantidad de terribles problemas te angustia, pero después sirven solo para acentuar tu determinación de victoria, y ese es mi actual estado de ánimo: voy a trabajar sin desmayo y no saldré de España sin o hasta la victoria o la VICTORIA. Quiero darle a este triunfo de nuestra causa lo mejor que me queda de vida.

El 20 de marzo de 1937 Siqueiros firmó un contrato con el Ministerio de Guerra para su incorporación al Ejército Popular como teniente coronel. Se hizo cargo en un principio de la 82ª Brigada Mixta, desplegada en ese momento en el frente de Teruel, y posteriormente, de la 46ª Brigada Mixta que estaba destinada entonces en el frente de Extremadura. En Valencia, una de las capitales donde se celebró el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, había dado conferencias donde pedía que se pintaran todas las fachadas de las casas al estilo del muralismo de su país de origen. El “pintorazo” o el “coronelazo” era como llamaban en México a Siqueiros; y es que este, quien combatió junto a su compatriota Juan Bautista Gómez -que iba vestido, según los españoles, como un “húsar austriaco”-, destacó por su personalidad arrolladora y por la ostentación de cada acción o proyecto que llevaba a cabo. Según el testimonio de Elena Garro en Memorias de España, 1937 nadie vestía como él, ni hablaba como él, ni se comportaba como él. La que fue mujer de Octavio Paz retrata al pintor y militar a su encuentro con otros intelectuales mexicanos, subrayando su histrionismo y grandilocuencia:

Se escucharon pasos recios, voces y un revuelo inusitado. Un personaje con botas federicas y amplia capa entró al cuarto, se detuvo bajo el dintel de la puerta, abrió los ojos con asombro, luego los brazos y exclamó “¡Pero qué sorpresa, hermanos!...¡Qué gran sorpresa!” […] El cabello ensortijado y los ojos azules echando chispas a la luz de la vela, el personaje parecía encantado de ver a sus amigos y de mostrarse en aquel atuendo tan elegante.

Sus actividades como espía estalinista en el frente y algunos episodios de sus memorias Me llamaban el Coronelazo, en los que narra que tomó parte en el fusilamiento de varios desertores, ensombrecen algo su labor en la Guerra Civil Española. Sin embargo, no podemos negar su compromiso revolucionario y el entusiasmo y confianza con la que luchó por liberar al pueblo español de las fuerzas franquistas. Así, en otra carta fechada en Valencia en abril de 1937 y dirigida de nuevo a Angélica afirmaba:



Triunfaremos muy pronto. Córdoba será nuestra, Sevilla y Cádiz. ¡Ya lo verás! Tengo una enorme confianza.



A finales de 1938, cuando la derrota de la República era ya inminente, abandonó su puesto de coronel y viajó a París. Allí declaró que salía de España “con una enorme pena”, pues ya no había “nada que hacer” pero que continuaría su lucha revolucionaria a través de la pintura:


Yo voy ahora a pintar. Quiero pintar. Creo que tengo derecho a pintar, después de 25 años de lucha por la revolución. Volveré pues a pintar, pero ahora en vista a una producción metódica y quizás por todo lo que me reste de vida. Este propósito no significa el abandono de la militancia directa en nuestra multiforme batalla. Cambiaré solamente de arma. Vengo de dejar la infantería y me voy a combatir en el terreno de la poligrafía funcional revolucionaria. Tengo la cabeza llena de ideas, y ya estoy trabajando en mi nueva operación.


De esta etapa de la guerra civil española se conservan las obras “Cosmos y desastre” (1936), “El eco del llanto” (1937) y “El sollozo” (1939). En ellas Siqueiros retrata al pueblo español sumido por el dolor, la destrucción y el caos.

Comentarios

  1. Buenas tardes, estoy realizando un trabajo de investigación y necesito saber nombres de cantantes importantes en el año 1936, año de la revolución. Espero que me pueda ayudar alguien.
    Gracias por adelantado

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  2. Le recomiendo que eche un vistazo a las revistas ilustradas y periódicos de la época en la Hemeroteca de Conde Duque en Madrid o en la Biblioteca Nacional. Mucha suerte.

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  3. hola! estoy haciendo un trabajo sobre Siqueiros y la guerra fría, me interesaría saber las fuentes de donde saco esta información y si es que podría proporcionarme bibliografía
    Gracias

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